domingo, 23 de noviembre de 2008

The Black Keys. Bombas de blues y rock sobre Brixton Academy

Voy a ser sincero. Mi primera opción no era ver a The Black Keys sino a My Morning Jacket, pero la cancelación de la gira europea de mis predilectos no mermó mi ansia de música en directo y mi curiosidad por conocer la Brixton Academy y, sobre todo, como sonarían esos dos tipos que bajo el nombre de “Las llaves negras” parece ser (yo nos los conocía mucho) que la liaban cosa fina sobre el escenario.
Ya desde que bajamos en Brixton, los reventas (omnipresentes en todo concierto londinense. Nunca se preocupen si se han quedado sin entrada: siempre habrá fácil oportunidad de hacerse con una el día del concierto) y los modernos con lata de cerveza tamaño pinta en mano, nos indicaron el camino hacia la sala. Llamativa e imponente por fuera (pinta de teatro, otra vez), por dentro se mostró amplia (unas 2 mil personas) y empinada (el suelo está en pendiente y esta es pronunciada, la verdad. De hecho hay, como en las gradas futboleras, vallas anti-avalancha). Decoración extraña y amplio escenario, a Mina le recordó a un inmenso portal de Belén…y el ejemplo no era malo.

Y era cierto, los de Ohio son solo dos: Dan Auerbach (barba, guitarra y voz) y Patrick Carney (desgarbado, delgado y batería); eso sí, el volumen que reproducen es equivalente al de un bombardeo aéreo (perdónenme el símil, estuve ayer en el Imperial War Museum). Con amplificadores y altavoces a todo volumen -a veces eran dolientes- se desarrolló una actuación enmarañada, por complicada, en la que fue difícil reconocer donde acababa una canción y comenzaba otra; al menos para mi; parece que no para el enfervorecido contingente de jóvenes trendies que ocupaban las primeras filas.
www.myspace.com/theblackkeys

De la deconstrucción lo-fi del blues, el rock, el al-country y hasta el metal, se sirvió un directo que impactó, y mucho, porque uno pocas veces había visto algo tan visceral y sudoroso sobre el escenario. Una puesta en escena que se posicionaría entre la rocosa elegancia de White Stripes y el la desgarradora presencia de ZZ Top (Con barba y todo).

Una actuación que se conformó de extensas canciones -en varias ocasiones superaban los 7 minutos-, donde frenazos, acelerones y solos instrumentales se plegaban al servicio de la versatilidad y variabilidad de registros de Auerbach con la guitarra y la potencia (se cargó como 6 baquetas) y habilidad de Carney a la batería. En definitiva, poco más de hora y media de ejercicios físico-sonoros de alto potencial en la que se aniquiló (a sabiendas) la melodía y la repetición del pop. Impactante, gozable… pero a veces cargante. Tal vez si hubiera estado My Morning Jacket…
PD_Antes, sólo llegamos a un par de temas del grupo que abrió la velada pero nos gusto mucho lo que vimos. Se llamaba The Liam Finn y se trataba de un rock experimental divertido, loco y pegadizo. El mismo artista tocaba la guitarra (se la grababa con un pedal) y la batería en una misma canción… Habrá que seguirlo:


jueves, 13 de noviembre de 2008

Fleet Foxes. Artificios vocales

Era una noche especial por muchos motivos. Ahí afuera, en las calles de la Pérfida Albión, a los londinenses les daba por disparar fuegos artificiales para celebrar que el 5 de noviembre de 1605 un tal Guy Fawkes (Bonfire Night) no había conseguido saltar por los aires el Parlamento inglés. De todos modos, nosotros estábamos a cubierto de los pertados y el frío en el Shepherds Bush Empire, sin duda alguna, un teatro de aforo, sonido y decoración victoriana (incluido un coño en el techo), perfectos.


Aun así, el corazón y la cabeza de todos se encontraban a miles de kilómetros de allí, en EEUU; donde la gente también se echaba a las plazas y a los bulevares gritando la victoria de Obama y -lo que es más importane- el fin de Bush Jr. Pero nosotros teníamos nuestro cacho de Norteamérica para celebrarlo como más nos gusta, en concierto. Concretamente un trozo de Seattle que bajo el nombre de Fleet Foxes, y con un solo disco, ha emocionado, como Barack, a más de uno. Un disco que aquí, en el Reino Unido, ha vuelto loco a medios y público. Preparense, pues, a verlo en el cartel de los festivales de relevancia.

Y cierto es que hubo menciones a las elecciones durante el concierto (“Pueden imaginar si McCain y Palin hubieran ganado? sería como una película de terror”, dijo Robin Pecknold, forntman, en un momento de la actuación), pero al final la música pudo con todo.

Antes, y esto no suele pasar, el batería del grupo, Josh Tillman, hizo de telonero; pero esta vez había cambiado las baquetas por una guitarra acústica y, recordando a Nick Drake, deshojó algunas agradables canciones. No pasaron de agradables porque era imposible escucharlas con nitidez ya que el publico inglés también suele ser muy maleducado ante los teloneros acústicos (mira, como en Valencia).

El comienzo del repertorio de Fleet Foxes fue de lo más emocionante, recordable. Unicamente jugando con sus voces más de 1 minuto, los cinco miembros del grupo dieron paso a los instrumentos para presentarnos “White Winter Hymnal”…piel de gallina cuando entraron las guitarras y esa percusión con eco. Parecido juego de emociones nos regalaron con “Sun it Rises”.

Y es que si bien las guitarras y el teclado son importantes en la banda, sin duda que las estratagemas corales son el alma mater del grupo. Así lo hizo ver el propio Robin Pecknold interpretando a solas con su guitarra, su imponente barba y brutal voz, temas como “Oliver James” o “Tiger mountain peasant song”.
En definitiva, una amable cobinación de cantos mediavales, country y pop (“He soesn’t know why” podria ser de Beach Boys) que en directo tiene momentos de máxima realización y expansión pulmomar como “Ragged Wood”, “Your Protector” o “Blue Ridge Mountains”.

Tal vez el concierto funcionó porque fue corto y sólo tienen un disco; tal vez a ese disco (que a veces se hace un poco espeso en sus escucha) gane mucho en directo; tal vez el álbum haya tenido mas transcendencia de la que merece –yo antes me quedo con coetáneos de su sonido como Band Of Horses-. Sólo tal vez; lo veremos.

Lo que sí es cierto, es que esa noche había fuegos artificiales en cielo cuando salí de la sala y los motivos de celebración eran muchos.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Mogwai. Un vuelo agotador

Hablar de un concierto de Mogwai es hablar de sensaciones astrales, de latidos al borde de la arrítmia, de percepciones extraterrestres, de procesos mentales… Tal vez por ello sea tan difícil escribir sobre ello y, sin embargo, tan sencillo engancharse a la droga que despiden sus malditas e incomprensibles composiciones.

Había tenido la oportunidad de verlos anteriormente dos veces en España (FRA 2005 y Summercase 2008), pero siempre en espacios abiertos y nunca con la concentración y sobriedad que merecen. El Hammersmith Apollo de Londres era el lugar idóneo y la presentación de su último disco, The Howk is Howling, la ocasión pintada y calva (como el bestia de Stuart Braithwaite).
El impresionante teatro londinense hasta los topes, se mascaba que allí iba a suceder algo gordo. Largas colas para mear la cerveza que no dejaba de consumirse mientras, en los prolegómenos, unos más que interesantes Errors se deshacían sin problemas de las adversidades del telonero. Se diría que son sobrinos de los propios Mogwai ya que provienen de la misma ciudad, Glasgow, y gustan de transportar al personal a otros mundos a base de indie instrumental. Pero claro, son más jovenzuelos y a las guitarras han añadido un componente de dance electrónico muy pegadizo.
www.myspace.com/weareerrors

Para cuando se plantaron en el escenario las estrellas de la noche, ya no había colas que valieran, la expectación era máxima. Cuatro monitores de gran tamaño para los músicos avisaron de que aquello iba a ser atronador. Primeros baquetazos de Martin Bulloch directos al corazón (que él tiene muy delicado, por cierto; lleva marcapasos) y, ahora sí, los amplificadores por las nubes.

En seguida llegó “Friend Of The Night” (Mr. Beast) y aquello ya se había convertido en una trampa vital que invitaba a la masturbación del sentido del oído. La vista también era regalada con imágenes alucinadas, rayos de colores y efectos estroboscópicos que ayudaban a la hipnosis sonora.

Riffs pegadizos, el bajo eléctrico y potente hasta extremos metaleros y pedales evocadores de espirales ruidosas dignas, por volumen y complicación, de My Bloody Valentine se amotinaron sobre el aire del inmenso teatro británico. Tan sensible y frágil al comenzar, como atronador y molesto al finalizar.

En un concierto donde la mayoría de los temas pertenecieron a The Hawk is Hawking (“I Love You, I'm Going To Blow Up Your School“, “Bacat“, “Scotland's Shame” o “I'm Jim Morrison, I'm Dead”), también hubo cabida para los que, hasta el momento, siguen siendo los mejores trabajos de los escoceses: Young Team (“Like Herod”) y Rock Action (“2 Rights Make 1 Wrong”); y su llegada se celebró por todo lo alto. Si me preguntan, yo eché de menos “The Sun smells too laud”, me parece un temón de lo último.

Dos horas de concierto en las que mis compañeros de patio de butacas y yo (los de abajo se habían olvidado de tener piernas, volaban), tuvimos que agarrarnos fuerte a los reposabrazos y no nos abrochamos el cinturón porque no había. Aquello temblaba, parecía un avión pasando por una nube de turbulencias eléctricas. Al terminar -era viernes- estábamos agotados, como tras un largo y duro viaje. Decidimos no salir.
www.myspace.com/mogwai


viernes, 24 de octubre de 2008

Diferentes caras del ruido (Capítulo II: ruido made in USA)

El otro grupo del que os vengo a hablar, no coincidió ni en día, ni en sala, ni en estilo...Y, por si lo de antes fuera poco, estos me gustaron más.

No pensaba salir, no tenía dinero; pero vino un amigo de Cádiz (por cierto se llama Diego Pozo y es el lider de Homeless, banda de noise pop, emergente y recommendable: www.myspace.com/homelessnoise) y nos entró, gratis, Sergio.

Sergio es uno de esas gentes que conoces casualmente en un concierto y que, desde el principio hay una conexión no explicable, un cariño. Es argentino y se encarga de sonorizar la sala Metro-Blow Up y Madmame Jo Jo los martes noche. Un tío de puta madre caído del cielo que, además, me entra a conciertos por la patilla. De la invitacion de esa noche le estaré eternamente agradecido...Esa noche era en Metro (19-23, Oxford Street).
http://www.blowupmetro.com/

"Toca un grupo Americano, es de puta madre", me dijo. No me lo pensé y conmigo arrastré los gaditanos (mi novia y Diego) que, por sus caras al finalizar, también agradecieron el gesto.

Wikipedia nos dice que Apollo Sunshine es un grupo de Andover (Massachusetts) que lleva en marcha desde el 2000; pero yo os digo que son un trío de barbudos desaliñados que visten y aparentan tan delgados y araposos que rozan lo moderno; os dire también que perpetran perfectas melodías pop y que ellos mismos se ocupan de dinamitarlas con unos finales ruidosos y psicoldélicos propios de unos genios al borde de la locura; os contaré que pueden parecer un grupo de alt-country al estilo de Band Of Horses, My Morning Jacket o Fleet Foxes pero, a diferencia de los anteriores, cierran sus temas con finales trepidantes de ruido y perversión sonora.

Una sola guitarra e incontables pedales a sus pies, bastan para alcanzar el éxtasis. Una pildora directa al centro del cerebro que por fuera se reviste de inofensivo folk-rock, pero que contiene sustancias electrónicas, psicodélicas y experimentales.
www.myspace.com/apollosunshine

Os digo que aquello fue maravilloso ruido, esos sí, a la americana.

martes, 21 de octubre de 2008

Diferentes caras del ruido (Parte I: ruido made in UK)

Realmente poco tienen en común las dos bandas que tuve ocasión de ver en una semana; pero si algo las emparenta como para vivir bajo el mismo título, ese nexo es el ruido; el noise como búsqueda del preciosismo y la confusión mental.

Los primeros, These New Puritans, son ingleses, del sur de Londres, y ya han paseado sus oscuras canciones por España. Actuaban en The Monarch, mi bar, así que por qué no iba a tomarme la merecida cerveza de cada viernes y disfrutar de ellos.
www.myspace.com/thesenewpuritans

Cojan a Jesus and Mary Chain, a My bloody Valentine o Dr. Feelgood, conécteles a un computador (Apple) e inyécteles unas dosis del tenebrismo mágico del cine de Tim Burton y, la reacción resultante, serán ellos. Tres jóvenes y una bella (y seria) dama, de tez pálida y negros atuendos en cuyos rostros y movimientos se reflejaba toda la inexpresividad del shoegazing. Aunque para vestimentas la del cantante y guitarrista, Jack Barnett, que lució un llamativo sueter de plumas plateadas que, junto a su afiliada nariz, le dotaban de un aspecto de ave nocturna total.

Mención especial merece el batería que -además de que parece es la pareja del componente femenino del grupo- dio todo un espectáculo de velocidad, potencia e improvisación no improvisada.

La actuación fue corta (en torno a la hora) y se nutrió de elaboradas composiciones que, a veces con comienzos aparenetemente plácidos, desembocaban en un mar de ruido, toques electrónicos, volumen (mucho) y caos muy reconfortante. Los temas, en ocasiones, pedían hasta baile, como fue el caso de la genial "Elvis".

Tras el concierto (yo bebía y respiraba un poco de aire fuera del local), la banda abandonaba a toda prisa la escena del acto en su furgoneta (negra). Me acerqué y le dije al batería: "Congratulations". Cara de asco es poco decir para describir la emoción con la que recogió mi halago...Joder, puritanos no se si serán, pero secos un rato....Total, yo tampoco buscaba sexo.

Antes de ellos hubo unos teloneros de cuyo nombre no puedo, ni quiero, acordarme...


PD_En breves...Diferentes caras del ruido (Parte II: ruido made in USA)

sábado, 18 de octubre de 2008

Tarde de domingo

En el séptimo día, el del señor, ese que unas veces significa resaca y otras fútbol (otras ambas juntas), la ciudad de Londres también ofrece jugosas posibilidades sónicas.

El sábado me lo tomé con tranquilidad porque una coincidencia genial se había dado en la tarde del domingo: O Fracas y Smokey Angle Shades, dos grupos a los que les sigo los pasos, actuaban la misma tarde y en la misma zona. Además, por los horarios anunciados parece serían perfectamente compaginables. Por ello, como apuntaba, decidí levantarme fresco, y enfrentarme al lluvioso Sunday con la mente soleada y los animos deseosos de pop.

La primera cita, sobre las cuatro de la tarde, en The Proud Galleries. Volver a las galerías adosadas a Camden Town en ese día de la semana y a esas horas fue curioso; pude obervar mejor las interesantes (pero escuetas) exposiciones fotográficas de Forever 27. Despues de reverenciar a Joplin, Cobain y Morrisson me puse un poco triste. Pena que se disipó en los primeros acordes de la actuación de O Fracas.

(Por cierto en la otra sala hay una exposición de Elton John…Ver como crece con el tiempo el pelo de Sir Elton, al contrario de lo que nos pasa a casi todos, también ayudó al retorno del buen humor).

Era un concierto de prueba –entrenamiento para uno más serio que tenían a la semana siguiente en New York-, pero a mi me valió para engancharme al pop-rock con texturas africanas (reggae) y de composiciones nada previsibles que practican estos cinco jovenes de no más de 22 años por imbarba. Vale que ya lo hacen Vampire Weekend, pero estos son ingleses y el gamberreo -a veces funky de Happy Mondays, a veces garagero de The Libertines y otras veloz de Franz Ferdinand- les distancia de estos y les dota de gran personalidad sobre las tablas. Corto, pero lo disfruté mucho.
www.myspace.com/ofracas

En cuanto aquello acabara tocaba ponerse la capucha, comprar una lata de cerveza en el off-licence, bebérsela y entrar a la taberna de la acera de enfrente. No la conocía hasta el momento y eso que había pasado mil veces por delante. Muy recomendable. Dos pisos: el de abajo, más para comer, y el de arriba –con mayor intimidad-, para beber y escuchar música (directo y dj’s). Dos terrazas: Una arriba (bonita con vistas a Camden) y otra en la backdoor, muy grande…En todo caso aprovechables una cuarta parte del año a causa de la mierda de tiempo inglés. Per vamos, que The Lock Tavern (Chalk Farm Road), aunque algo cara para un español que piensa en euros, es de puta madre .
www.myspace.com/thelocktavern

Pues allí, en muy poco espacio, tocaron Smokey Angle Shades. La primera vez que los vi fue tocando en plena calle; desde ese día, soy fan. Era otro domingo (este sí, con resaca) en Brick Lane. Había ido a comer la mejor hamburguesa de todo Londres (1.001) y alli me los encontré actuando. En cuanto terminaron, les pregunte donde actuaban “the next time” y me remitieron a The Lock Tavern…
Y en aquel lugar estaba yo viendo como volvían a encantarme y, pese a la evidente falta de espacio y sonido en el local, reoconocía otra vez en ellos a Los Beatles, Los Byrds o Los Beach Boys. Con atunedos y barbas geniales que les hacen parecer salidos de una fotografía en blanco y negro anyos 60, son unos pedazo músicos que no hacen sino agrandar, a base de coros, guitarrazos y piano, el legado del pop anglosajón.
www.myspace.com/smokeyangleshades

Escuchen a estos dos grupos. Si hay suerte, puede que los vean pronto por Valencia. En todo caso, siempre pueden venir a Londres…Incluso en domingo.

PD_ Smokey Angle Shades estarán todos los jueves de octubre como grupo residente en The George Tavern (373, COMMERCIAL RD. E1 0LA).

The Last Shadow Puppets: De una intensidad brutal, es la expresión

Birmingham está a casi tres horas de Londres. Wolverhampton se encuentra a 20 minutos de Birmingham. En Wolverhampton jugó una temporada Fernándo Gómez Colomer (Ex cerebro del centro del campo del Valencia en los 90 y hoy Secretario Técnico del club). Están situados? Pues vamos a hablar de música...

Antes, y para coger un lugar idóneo en el balcón del Wolve Civic Hall Center, deleitamos nuestros ojos con Ipso Facto. Un cuarteto de oscuras y morbosas teloneras que con mucha pose retro-punk nos dieron algunas dosis de morbo y baile; poco más. Pero el sitio, el sonido, la cerveza y el aforo (unas dos mil personas) eran buenos; eso sí.
www.myspace.com/ipsofactomyspace

La sombra de The Last Shadow Puppets la proyectan Alex Turner y Miles Kane; líderes de Arctic Monkeys y The Rascals -respectivamente-, poco o nada tiene que ver éste proyecto con las bandas que les ocupan la mayor parte del tiempo. Aquí han venido a disfrutar y para ello han parido un disco (The Age of the understatement) que no se corresponde con sus edades y sí mucho con los sonidos orquestales y retrotrayentes a los crooners clásicos. Una delicia de album que esperábamos llevara al directo todo el instrumental y la épica que prometía.
www.myspace.com/thelastshadowpuppets

Edu había volado desde Málaga para la ocasión y cuando el telón se alzó, para dejar ante nuestros ojos, al descubierto, una filarmónica con vientos, metales y percusión -a la que se sumaba la banda de rock clásica-, supo que su viaje, y su billete, iban a estar bien invertidos.


Soplaron los vientos, arreciaron las trompetas y retumbaron los bombos para comenzar espléndidamente con “Calm Like You” y ya no dejar, literalmente, ni tiempo para mear a Raúl. De una intensidad brutal, es la expresión que sólo cabe en una actuación que si breve (alrededor de una hora) no dejó ni una grieta para dejarle pensar a uno en sus cosas. El disco, el único, cayó entero y, por el camino, aun se marcaron versiones de “In the heat of the morning” de Bowie, de “Memories” de Leonard Cohen (toma ya!) y alguna que no cupo en el Lp y que apunta a apasionante nuevo tratado sonoro de estos dos.

Y no le daba tiempo, pero uno quería detenerse a pensar que cómo era capaz este jovenzuelo (me refiero a Turner) de compaginar dos grupos tan dispares (Monkeys y Puppets), tan sobresalientes, y llevarlos al directo con tanta precisión como pasión. Paul Weller ya tiene sucesor.

Kane (Con una guitarra eléctrica que sonaba y reverberaba como los ángeles) y Turner, casi todo el tiempo a la acústica,–ambos con pantalones a medida de tela y camiseta apretada de punto y cuello alto, todo en negro- trasladaron la química y la amistad, que los medios nos cuentan que les unen, al escenario.

La calma orquestal, en la que los violines y las guitarras se entrelazaban en una acto casi sexual, de “My mistakes were made for you” o “Meeting Place”, chocaron extasiántemente con la fulminante y ascendente hasta los cielos “The age of the Understatement”, y la guinda de la Jamesbondniana “In My Room” que, por momentos, me recordó a una buena Mascletá…De Valencia que es uno; como Fernando Gómez Colomer.

miércoles, 8 de octubre de 2008

De excursión sónica, en tren

Se trata de ese tipo de cosas que sólo haces si eres un guiri y te crees que, porque esté cerca de Londres sobre el mapa, es como irse al barrio de al lado. Así que ante atractiva idea de ver a dos de mis bandas londinenses preferidas en una misma tarde y por un precio ridículo (8 Libras), hicimos el petate (unos sándwiches, la cámara, paraguas, chubasquero y cerveza) y para allá que nos fuimos.

Allá es High Wycombe (50 minutos desde Marylebon Train Station) y las bandas culpables Pete and The Pirates y The Wave Pictures.
El problema era de horarios: ¿Cómo podríamos ver a tres grupos si las actuaciones empezaban a las 20:30 horas y el último tren partía a las 00:00 horas? Los cálculos no nos salían y, como comprabareis si seguís leyendo, así fue.
Rodeado de verdes montañas, el pueblo es bonito. De esas típicas `poblaciones británicas que a su brillante cielo gris añaden una misteriosa iglesia protestante, varias tabernas interesantes y un pequeño casco antiguo donde los sábados (y era sábado) ponen un mercadillo de ropa bastante cutre. También hay Primark, MacDonalds, Nero y un pequeño centro comercial. No es que haya que visitarlo a propósito, pero si se organiza algo interesante allí (por ejemplo un concierto) no está nada mal.

El concierto estaba organizado por Ben Sherrnan y llevaba por título “The Big British Sound”. Parece ser que la marca quería difundir, mediante varias ternas de conciertos a tres, a algunas de las bandas británicas que, a su juicio, merecían difusión. Y la verdad que con Pete and The Pirates y The Wave Pictures no podía estar más acuerdo.

El pueblo, se me había olvidado, es universitario; y es que el concierto se llevó a cabo en el interior de la Bucks Students Union (Queen Alexandra Rd). Una elegante sala con aforo para unas 300 personas volvió a reafirmarnos en la seriedad con la que el pop y el rock son tratados en Inglaterra. Qué envidia volver a ver que las universidades están dotadas de salas de conciertos en las que la música moderna y underground es tratada como merece.

Después de ingerir algunas pintas y extraño combinado de vodka, nos acercamos a la puerta a la hora indicada para ver un primer detalle que ya nos encantó: Se trataba de unos encapuchados The Wave Pictures que se iban justo en el momento que se disponía a comenzar el primer artista. Nadie, excepto nosotros, los reconoció, por supuesto. Y así, envalentonado por lo consumido mantuvimos esta conversación:

Enrique- ¿A qué hora empezáis?
The Wave Pictures- A las nueve y media (poca expresividad)
Enrique- ¿Creéis que nos dará tiempo a coger el tren? Hemos venido a veros a vosotros así que si lo perdemos nos vamos en vuestra furgoneta.
The Wave Pictures- (Risas y adiós)

Tim Ten Yen, el primer artista, fue entretenido, gracioso. Pero no dejó de ser algo más teatral que musical. Con todo el instrumental grabado (excepto un pequeño órgano) salió al escenario como un crooner cómico que adornaba las canciones con letras divertidas y bailes extraños. Vamos, que los The Wave Pictures no se perdieron nada. (www.myspace.com/timtenyen)

The Wave Pictures iban luego y, desde que salieron, volvieron a hacer gala de su dejadez al vestir (otra vez varias tallas más) y su maestría al interpretar. La voz de Dave Tattersall sigue siendo estremecedora. A la pata coja y con poca expresividad, pero sólo bastan cerrar los ojos para imaginar a un excelente intérprete; recuerda un poco al mejor Brett Anderson. La actuación hizo valer la pena el viaje, claro, pero fue excesivamente corta; ya sabemos, exigencias del guión. Además, nos tocó los cojones que no tocaran “Strange fruit for David”. Eso sí, en su lugar tuvimos maravillosas composiciones como “Just like o Drummer” o “I love you like a madman” o “Now you are pregnant” .

Los damnificados fueron Pete and The Pirates. El último tren nos llamaba y Pedro y sus piratas sólo llevaban 20 minutos cuando tuvimos que abandonar, por patas, la sala. Habían comenzado con una trempidante “Brigt lights” enlazándola con “Knonts” y otra canción cuyo nombre no se pero que, juntas, se bastaron para definir a la perfección ese sonido a medio camino entre el epicismo Arcade Fire y el indie realizado desde las guitarras aceleradas…Y no escribo más porque el concierto me estaba encantando y creo que merecen ir a verlos en exclusiva y capítulo a parte en este blog.

Y cuando la noche parecía llegaba a su fin, cuando me preguntaba si la furgoneta de The Wave Pictures habría partido ya hacia Londres, Mina (siempre mi acompañante y de ahí que mezcle el plural con la 1ª persona) me señala a los The Wave Pictures que esperaban, como todo hijo de vecino, el tren. En ese momento, y más valiente y ebrio que antes, me acerco riéndome a ellos, pregunto por la furgoneta y les empiezo a taladrar de manera indiscriminada:
Les cuento que me gustó que más su concierto en Madam Jojo´s (de hecho, y dado a los pocos adjetivos que manejo en inglés, se me escapa un “shit” que no les gusta demasiado); les hecho en cara que no tocaran “Strange fruit for David”, que a mi novia (ella avergonzada del espectáculo que presencia) le hubiera encantado; les digo que son los amos; les hablo del Primavera Club y, sobre todo, del Tanned Tin españoles donde pronto actuarán (esto les gusta más); y, por supuesto, les hablo de Vinilo Valencia…Todo esto de pie y con el tren en marcha. Los tío me miran algo flipados. Ellos no dicen nada, sólo sonríen…

Por cierto, al pillar el tren también vimos a Tim Ten Yen con una maletita roja a cuestas…Qué mal está la música independiente (es triste ver a una banda que adoras viajando en el tren)
por dios!…pero que momentos mágicos ofrece.

PD_ Ni que decir tiene que lo que se nos antojó un precio ridículo finalmente se tornó en más de 50 Libras por cabeza si tenemos en cuenta el tren (ida y vuelta), bebida, comida y resopón… Pero vamos, que valió, con creces, la pena.

domingo, 5 de octubre de 2008

Agradable sorpresa en The Monarch, my bar

Si tuviera que elegir un bar de Londres como “mi bar”, ese lugar donde vas a tomarte unas pintas cuando no tienes muy definido lo que quieres hacer más que eso: tomar unas pintas y escuchar buena música. Esa taberna, sin duda, sería The Monarch (Chalk Farm Rd).
http://www.monarchbar.com/

Situada en frente mismo del mercado de Camden Town (entre los metros de Camden Town y Chalk Farm), se trata del clásico bar inglés donde el olor a madera, cerveza, el ligero frío, los dibujos en la tele y la música pop y rock de aceptable calidad te hacen sentir bien, abierto a escuchar las posibilidades que te ofrece la noche londinense.
Además de que cierra tarde (a eso de las 3), Dj´s (pop/rock) y música en directo muy recomendable amenizan la cosa a medida que se acerca el weekend…
Pues en esas estábamos cuando cansado y con dos pintas entre pecho y espalda me sorprendió el directo de Gentle Friendly. Únicamente fueron 30 minutos, pero suficientes para transportarme a un maravilloso lugar de ruido y bienestar. Sus dos componentes se las apañan para ofrecer un excitante chute de adrenalina donde la percusión (impresionante!) lleva los mandos de una conducción hacia pasajes de caos electrónico-vocales y experimentales. Esperamos volver a verlos:
www.myspace.com/gentlefriendly

Luego ya nos fuimos…

Tarde-noche en el estadio (AR, Y, EM)

Ya ha pasado algo de tiempo de aquello, pero la puesta en escena de REM bien merecía un hueco en esta irregular bitácora.

Decir que fue en el Twickenham Studium (donde juega la selección inglesa de rugby) y que disfrutamos de previo de sol , amigos (eso sí) y cervezas servirá para contextualizar un concierto que tuvo lugar la feliz tarde-noche del sábado 30-08-08.

Un par de trenes desde Victoria Station (cambio en Claphan Junction) y 15 minutos andando entre las riadas de gente y los puestos de perritos, hamburguesas y “pastis”, y ya estábamos allí, cerveza en mano, ante la moderna estructura de metal.

Y decía que el directo de los de Athens merecía unas palabras, unas fotos; porque fue magnífico, rápido (acelerado), rítmico y sin fisuras para el aburrimiento; y eso, para unos tíos que llevan tocando más de 20 años juntos es de celebrar… y vaya que si lo celebramos.

Su último trabajo, Accelerate, es una prueba más de que no están muertos. Se trata este de un buen álbum de power pop rápido y que se escucha, de cabo a rabo, sin reparos, a gusto. Prueba de ello son los temas, que sonaron tan bien en vivo como en el compacto, “Hollow Man”, “Supernatural Superserious” o “I´m Gonna Dj“. Si a todo ello le unimos los clásicos del pop “Man on the moon”, “Bad day”, “The end of the world”, “Bad religion”, “Imitation of Life” o “What´s the frequency, Kenneth?“, pues nos sale un concierto de más de dos horas que, junto con la potencia sónica de estadio y el galáctico despliegue de luces y pantallas, resultó altamente satisfactorio.


Antes tocaron, de teloneros, Editors. Fue un concierto corto y con la gente todavía ubicándose en el recinto. La verdad es que me llenaron bastante más cuando los vi hace casi un año en la sala Mirror de Valencia. Supongo que sus épicos acelerones y desacelerones, subidas de volumen, voz medio operística y chirrinate guitarra lucen más en una sala cerrada, de menos aforo. También es cierto que no disfrutaron de las mismas condiciones ni potencia de sonido de las que luego echaron mano REM, pero no es menos cierto que siguen teniendo buenos temas que en directo destacan y nos pusieron a tono; hablo de “Munich”, “All Sparks” y “Smokers are in the hospital doors”. A Mina le encantaron (la carita de niño bueno y el comportamiento circense de Tom Smith -frontman- algo tuvieron que ver en ese encanto).

PD_ Os transcribo el ridículo que hice al ir a comprar las entradas para el concierto:
Enrique- Tiene entradas para REM?
Dependiente- Sorry, I can´t understand you.
Enrique- Entradas para REM (señalando un flyer donde se lee el nombre del grupo).
Dependiente- Ah! AR, Y, EM…
Enrique- Pues eso, coño, REM.

viernes, 22 de agosto de 2008

Hubo que contarlo...

Me negaba a dejar pasar la oportunidad de escribir, aunque fuera unas sucias líneas, sobre el concierto de The Wave Picturtes de esta misma semana. No quería que me sucediera como con otros conciertos -alunos imborrables ya en mi memoria- que he presenciado en los últimos meses en la capital de UK, y que por disfunciones en mi lap top o movidas varias (cambio de casa, de curro, de peso), no he podido hacer llegar hasta este blog.

Por nombrar algunos, y crean que lo siento, Nada Surf, Collapsing Cities, The Citadels, Dirty Pretty Things, The Coutineers, The Guillemots, Beck y Morrissey (estos cinco últimos enmarcados dentro del O2 Wireless Festival celebrado en Hyde Park)... Algunos que no recuerdo por bodrios o por que mi estado era de lamento... Pero, por encima de todos, The National, el gran Van Morrisson y unos inconmensurables Band of Horses. Ya ves, venir a Londres para que los grupos que mas te eroticen, por el momento, sean de Cincinnati, Belfast y Seattle -cágate!- respectivamente.

Primero y rápido destacar el lugar. El Madame Jo Jo's se encuentra en pleno Soho; vamos, delante hay una tienda de objetos para el placer para el varón homosexual y, al salir a la derecha, una buena oferta de peepshows y cuevas de alterne para todos los gustos. El lugar es cojonudo (falta de adjetivos). Rojizo, tiene aspecto de antiguo cabaret parisino. Una decadencia mágica repleta de sofás es rematada, al final, por un escenario de dimensión y mejor sonido (de lo sonoro tambien tuvo mucho que ver el amigo Sergio) para entre 100 y 300 almas que allí caben. Por otra parte, parece que los martes (era martes) se programan conciertos excitantes dentro de una iniciativa llamada White Heat.

Pues son The Wave Pictures un trío londinense que, y todo sea dicho, llegó a mi conocimiento a raiz de la recomendable commonpeoplemusic.com, que, a su vez llegó a mi, a través del también reseñable Andrés Verdeguer. Es decir: * Una escultura es una escultura y la mermelada es la mermelada; pero una escultura de mermelada es una escultura y no es mermelada (*parida que entenderán cuando escuchen a The Wave Pictures).

Salieron Dave Tattersall, Franic Rozycki (estos dos con cara y pinta de haberse tomado un Orfidal) y Jonny Helm (el mas animado..."Just Like A Drummer") al cuco escenario. Parece ser que los ansiolíticos mezclados con cerveza van de maravilla porque a partir de ahí todo devino en una de las mejores actuciones que he presenciado in my (fucking) life. Diría que unos The Divine Comedy sin arreglos (llevan solo guitarra, bajo y batería), unos Hefner callejeros (Darren Hayman ya les puso el ojo encima) o unos Two Gallants britanizados (mismo desgarro interno pero con la sorna y el britsh humor que les falta a los nortemericanos). Pero comparar es de periodistas y, ya lo se, una gilipollez.
Hacen canciones pop a priori sencillas que van deformandose hacia posturas de rock y jazz, dejando entrever la habilidad y el descaro instrumental que tienen los chicos. Sobre todo, Tattersall, con esa carica de crío indolente, y tan crack con la guitarra; pierde la pua una y otra vez, lleva una ropa horrorosa, araposa, de cuatro tallas más y no muestra mucha emoción corporal; pero cuando canta el muy cabrón jode por dentro.

Letras que hablan de lo cotidiano para, justo cuando te estás sintiendo reconocido, hacerte llorar y, sobre todo reir. Reirte de tí mismo.

Ah! por cierto, las cervezas 2,50£ y los combinados de vodka 2£...
PD_The Wave Pictures forman parte del cartel del Primavera Club:

martes, 19 de agosto de 2008

Like a band of horses

El viernes estuve, con mi hermana, en Proud Galleries. Era, por lo menos, la cuarta vez que daba con mis huesos allí en 4 meses. Se trata de un lugar adosado al famoso mercado de Camden Town...pegado, vamos. En realidad, por el día, es, como su nombre indica, una galería de arte; normalmente, exponen fotografías pertenecientes a estrellas de la cultura y el rock (que es cultura)...muy interesante y gratis. El lugar, además, está estupendamente decorado, y es que han reformado unas antiguas cuadras para el disfrute del moderno personal. Una mezcla de lo anterior (techos altos de madera, suelo adoquinado...) con rematados de lo más vanguardistas. Muy bonito.

Y por la noche, se torna en sala de conciertos y discoteca...

Prácticamente toda la semana (la verdad es que yo únicamente he ido en viernes y sábado) puedes encontrar en su interior una interesante y variada oferta de grupos -en su mayoría londinenses- en directo.

El precio suele oscilar entre los 12 y los 8 £, pero, a ese precio, te aseguras al menos la posibilidad de ver a tres bandas y quedarte luego, dentro, a las consiguientes pinchadas. El sonido, debido a sus elevados techos, no es el mejor, pero lo cierto es que lo arty del lugar juega a favor...Cierran sobre las 3 de la madrugada. Aunque, siceramente, no recuerdo exáctamente a qué hora nos echaron de allí. Aquí te dejo la direccion:
http://www.atproud.net/

Por cierto, del otro viernes -pude ver, o al menos vi, a tres grupos- me quedo con The RGBS (a su actuación pertencen las fotos) . Una banda de Londres formada por 3 atractivas mujeres (sintetizadores varios -3- y voz) y un ágil percusionista que se reparte entre las baquetas y las bases electrónicas. Electroclash de pegada o punk electrónico, como prefieras, en el que destaca una frontwoman que es todo un ciclón. Impresionante despliegue físico el esta muchacha que me reconfortó y, por momentos, emocionó y otras cosas...
www.myspace.com/thergbs

La bebida en el interior es cara por lo que se recomienda calentar motores antes de entrar (off licence o pubs, en frente).

También recomendable, si van en grupo, la botella de vino blanco, con sus copitas y todo, por 15£.

Y, claro, nos pusimos a bailar, a dar coces, como verdaderos equinos. Lo cerramos. Nos invitaron a salir...

* Justamente hoy (21/08/08) leo en el "ElPais" que en las Proud Galleries se va a llevar a cabo una interesante exposición de fotografía que conmemorará al mítico grupo de estrellas que han perdido la vida a la edad de 27. Morrison, Hendrix, Joplin, Cobain...Como dice mi amigo Andrés, "gracias a dios hemos superado la edad del rock".
Forever 27 desde el 21 de agosto hasta el 9 de noviembre.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Radiohead en Victoria Park y la paradoja del indie mainstream

El peso de la conciencia pudo más que el económico y me fue imposible dejar pasar la oportunidad de aceptar esa entrada que un amable workmate me ofrecia para ver a Radiohead en el Victoria Park de Londres. Además, después de haberme descargado por la cara y con su permiso ese buen último disco que es In Rainbows, pues que menos.

Tras pasar por el Daydream de Barcelona, volvían los de Oxford a su casa para actuar, por dos días consecutivos- ambos con el Sold Out puesto a pocas horas de sacar los tickets a la venta-, en el Victoria Park; un parque que no es cualquier parque, ya que representa éste al lado más moderno, más arty y menos posh de la capital inglesa. Perfectamente podían haber actuado- y puestos a seguir con escenarios verdes- en Hyde Park; pero eso no va con Radiohead, ellos siempre contracorriente.

Además se caracteriza esta actuación- y todas las que siguen al Tour Mundial que la preceden- por llevar el lema de “Carbon Central World Tour”. Esto quiere decir que la banda británica ha echado cálculos para ver lo que gastan, energéticamente hablando, en una gira (transporte, luz, sonido, suciedad del publico…) y han decidido llevar al mínimo exponente todo este tipo de gastos… Usaran las heces del Bakstage como abono para sus huertos a pie de correspondiente masion?

Eso sí, Radiohead, aunque sigue experimentando y desmarcándose de todo grupo disco tras disco, es un fenómeno de masas, está de moda. 40.000 personas que se plantaron ante el inmenso escenario medioambiental y, claro, aquello parecia mas un festival en hora punta que un concierto monografico; por otra parte, las decenas de puestecitos de hamburguesas (organicas, por supuesto), perritos, chips, cerveza, donuts, wateres etc. ayudaban a dotar a aquello de un aspecto de concierto domingueril más que de gran acontecimiento sonoro.

Perdónenme que no le dedique muchas lineas a Bat For Lashes: grupo elegido por el Propio Thom Yorke- y recomendado por mis conocidos londinenses- para hacer de tolenero en la gira, y que capitanea una atractiva y jipilonga Natasha Khan, proviniente ella de la costera Brighton. Diremos que de primeras nos pareció una Bjork con aires electro-medievales. Kahn, rodeada de percusionistas y ninfas con vientos, finalizó su somera actuación con la buena canción que es "What's A Girl To Do", cuyo videoclip, ya en youtube, es altamente recomendable.

Por no morir en el intento de ir a beber y a mear, me puse a una discreta media distancia (era lejana) desde donde Yorke y los suyos se adivinaban como pequeños insectos saltarines. Y eso sí me sorprendio, el frontman de la banda es mas animado de lo que pensaba. No paró de dar salto, corretear de arriba abajo del escenario y, en definitiva, darle caña a esos pitillos rojos que eligió para la ocasión.

Coloridos pantalones, como los inmensos tubos de neon (que sí, de bajo consumo) que, como enormes gotarrones, llovían el inmenso escenario y situaban a la banda dentro de un lugar extraterrestre que, en cuanto a lo musical, ya ocupan hace tiempo. Eso sí, tres pantallas (una a sus espaldas y otras a cada lado) divididas en cuantro secciones se apiadaban de nuestra vista y nos mostraban detalles de las caras de entrega de Yorke, el flequillo viviente del concentrado Jonny Greenwood, la inexpresividad de su hermano y las artes de jazzisticas de percusionista de Selway.

Aunque lejos, el sonido se recibia directo y “Recnocker”, “15 step” comenzaron, electronicas y envolventes, anunciando que el genial In Rainbows iba a tener el protagonismo, por cercano, que merecia; asi “All I need”, “Nude”, "Weird Fishes/Arpeggi”, “Faust Arp”, "Bodysnatchers” o “House of Cards” fueron los ejemplos de la perfecta adaptación que tienen los nuevos temas al directo hipnótico, atontante y potente de la banda.

Nunca antes había presenciado el directo de los de Oxford y, la verdad, la voz de Thom York es perfecta, emocionante, desgarrante o, como dicen por aqui, amazing! Esa magica garganta unida al resto de la formación consiguió llevar hasta mi cerebro la atmósfera onírica y pegajosa con la que tantas veces antes había gozado a traves de reproducores articiales. Y es que los cabrones, porque no tiene otro nombre, de los hermanos Greenwood, Ed O'Brien y Phil Selway pasaban de la intensidad del post rock, el guitarreo roquero, la distorsión o la electrónica más cañera al jazz libre en cuesntión de canciones, con maestría y como si fuera tan normal...orgasmo instrumental.

Yo sólo maldecía el no poder disfrutar de aquello en una sala cerrada, con menos aforo. Al fin y al cabo Radiohead es un grupo de matices y de lo que ya nos habiamos dado cuenta a estas alturas es de que, y aunque el grupo lo daba todo, no iba a ser este un concierto de esos que se guardan en la retina for ever. Entre tanta gente, entre tantos millares de ingleses rumiando hamburguesa, debo de reconocer que la desconcentración hizo mella en mi en varios pasajes del macro acto.

Los temazos se entremezclaron con lo nuevo y por allí se dejaron escuchar “Lucky”, “The Bends”, “No Surprises”, “Idioteque”, una “Karma Police” casi acústica- aqu sí cantó toda la familia al estilo karaoke- y “Paranoid Android” como lazo final. Un set list que sobrepasando las 20 canciones llevó a la formación británica a pasar más de dos sudadas horas y media sobre las tablas- dos bises inluidos-.

Para el que no sabía el siginificado de esa contradictoria paradoja del indie mainstream, pues mira, aqui la tiene…Maldicion no haberlo visto en un lugar mas adecuado...Eso si, ahorramos energia, sobre todo al desistir hacer la interminable cola de las cervezas.

sábado, 31 de mayo de 2008

Más vale "plan B" en mano que "Bird" volando

Y seguimos descubriendo, por qué no, jóvenes, nerviosas e interesantes bandas made in london.

Esa noche, la idea era ir a ver a Andrew Bird, pero, joder, moverse por la vieja Albion a veces no es tan fácil. Todo ello unido a que- ahora ya me he acostumbrado- los conciertos empiezan a las 7 de la tarde, pues devino en la miserable consecuencia de tener que posponer nuestra cita con el directo del americano para otra ocasión...Una pena porque mi amigo Nando lo definió como uno de los mejores directos de su vida...


Había mono de live concert y yo, como en estas lides soy precabido, me había anotado un plan B en forma de concierto indie. A medio camino entre las estaciones de Aldgate y Whitechapel hallamos- no sin dar algún rodeo- The Rhythm Factory (http://www.rhythmfactory.co.uk/) un pub/sala de conciertos más que apañado y oscuro, dónde, a primera vista no lo imaginas, se disponen tres salas que, como cuevas, se intercomunican. Bueno era el presagio, agradable el dj y no tan cara, sorpresa!, la cerveza.
Y en estas me topé con dos agradables grupos, sobre todo, unos primeros Red Track (foto de arriba) los que a continuación os cuento. Pues son Red Track un potente y eléctrico trío de new brit pop concienzudos de que Pete Doherty es algo más que el yonkarra que los medios de comunicación nos quieren vender. Mucha actitud y desparpajo garajero que, como buen terceto, llenó el escenario sin más armas que la entrega y las melodías rápidas y pegadizas. Por cierto, locura en el escenario y cortesía en el face to face. Un diez para estos chicos del sur de Londres que ya hicieron puntos para venirse a un Vinilo Valencia.


Undergraund Heroes eran, supuestamente, el plato fuerte. Y la verdad es que la actuación aburrida no fue; todo lo contrario: convirtieron aquello en una pequeña olla a presión. Y, claro, eso es lo que ocurre si mezclas la letal mezcla del punk melódoco y el ska. Otros grupos ya lo han hecho (umm...The Clash, Franz Ferdinand) y agradable y cardiaca siempre resulta su combinación. Su público en la ciudad tienen y eso se demostró con la llegada de su pegadizo y coreado tema, "Skinnie Twins".
Sudor, maldades por el escenario y pose roquera (miren a su guitarrista en la foto) para un fin de noche potente y ensordecedor...perfecto para irse a dormir.








Love Music and Hate Laziness

Que no me he olvidado del blog...Es que en esta ciudad todo va tan rápido como sus propios semáforos; los jodidos traffic lights que no le dan tiempo a uno ni a cruzar. Y con la tontería pues ya son dos meses dando vueltas por la zona 1 de Londres.

Tampoco he abandonado mi vicio para con la música en directo, de hecho, cosas interesantes he visto. Aprovecho momentos de tranquilidad de sábado por la mañana para, desde la cama, colgar algunas fotos y contaros algunas aventuras sónicas.


Era un 27 de abril (domingo) y teníamos hang over, pero un emotivo y macrodimensional evento diurno hizo que diéramos con nuestro doloridos huesos en Victoria Park...pedazo de parque!! Se trataba de la celebración de 30 cumpleaños de una asociación inglesa que bajo el nombre de "Love Music and Hate Racism", lucha contra la xenofobia racial y, de paso, las lía gordas. El día era inglés total: cielo gris brillando y ráfagas inoportunas de lluvia cada absurdo lapsus temporal; pero ello no impidió que miles de ingleses (familias, gays, heteros, hip-hoperos, poperos, modernos en genereral) se acercaran a conformar una especie de Woodstock light que tuvo más de paella domingueril que de cita conciertística; lo digo porque el sonido dejó mucho que desear (muy poca potencia para las dimensiones del recinto).
De todas maneras, el propósito se cumplió y nosotros lo pasamos bien, charlamos un rato, improve our english y, además, así, de reojo, pudimos ver a gente tan respetable (en otro contexto hubieran sido conciertones) como: The Good The Bad The Queen, Hard Fi o Patrick Wolf. Y no es que uno vea a Damon Albarn todos los días- la carne, claro que sí, se puso de gallina- pero es que, al menos desde mi posición, no oía nada. Pero vamos, que muy agradable la compañía y muy frescas y caras las Carling consumidas.

sábado, 19 de abril de 2008

Björk: Amazing y Gundersmorting!!






Con el Sold Out como premisa, no nos quedó otra que tirar de la página más versátil de U.K. para conseguir casi de todo- en este caso entradas en la reventa-. Se trata, y con permiso de los bobbies, de http://www.gumtree.com/

Nuestro contacto era un simpático italiano llamado Máximo. Era para desconfiar, pero las entradas, y por el mismo precio que en taquilla, parecían verdaderas. Y allí que nos plantamos, en la Hammersmith Apollo, donde tantos y tantos han tocado…before.

Largas y tortuosas colas nos indicaron que, efectivamente, y, a pesar de ser lunes, allí iba a actuar una de las más importantes figuras del pop de la última década. Todas las edades, todos los estilos y nacionalidades tenían cabida a expuertas de un teatro que ese día era, una vez más, sala de conciertos. Sala de conciertos en toda su magnitud; y es que tomarse unas pintas sentado en forradas butacas de salón, es algo que da gusto...a lot.

Tuvimos que soportar una hora de una irritante e insoportable dj que confundió el ruido con arte moderno. Tanto es así que seguramente estamos poniendo a caer de un burro a una de las nuevas sensaciones del mundo de los pinchadiscos…Es lo que tiene el arte moderno. Pero bueno, ni aún así…una mierda…a fucking shit.

Enormes estandartes medievales con motivos animales decoraban un escenario en el que apareció una banda de vientos ataviada con los atuendos típicos islandeses. A las trompetas y trombones se unió la atronadora electrónica- dos computadores Apple e imponentes, vanguardistas y el megagaláctico Reac Table - y un batería de jazz.
http://es.wikipedia.org/wiki/Reactable

Emocionante conjunto sonoro que se unió al griterio del público al ver aparecer en el stage a una Björk ataviada como si hubiera salido de un anuncio de Mimosín. Como si la mismísima Agatha Ruiz de la Prada la hubiera vestido, y coronada por decenas de pompones de colores salió, dando saltos y excitada, la artista nórdica.

El concierto, que jugó con maestría con la combinación de ritmos más potentes, electrónicas y bailables y la exquisitez clásica, ofreció espacio a todos los discos de la dilatada y ecléctica carrera de esta mujer, que a sus 42 primaveras demostró una energía y desgaste físico propias de una deportista; saltos, escorzos extraños, bailes africanos y sobre todo, el jugar con el pelo, fueron algunos de los incontables tics de Björk sobre el escenario.

Earth Intruders" de lo último, "Unravel” de Vespertine, “Army of me” del Post o “Hyper Ballad” de Telegram fueron apasionantes momentos que pusieron en pie a gran parte de la zona de asientos del Apollo. Pero para momentazos, las invitaciones a escena del Malí Toumani Diabate- con un solo impresionante de Kora (instrumento típico africano)- junto a quien interpreto "Hope" y, sobre todo, la aparición del grandullón de terciopelo Antoni (de Antoni and The Johnsons) para, y como hiciera en el disco, cantar a dúo "The Dull Flame of Desire" de Volta.

Con cañones lanzando confeti a discreción, el público puesto en pie, bailando y contagiado por la locura de la pequeña y nerviosa islandesa, se llegó a un extasiante, emocionante y Gudmundsdottir final. Un concierto diferente y extraño como su apellido, no hay duda.

Björk Chanante...un descojone: